Santander, 27 de marzo (IDIVAL). La leucemia linfocítica crónica (LLC) es una de las enfermedades hematológicas más frecuentes entre la población mayor, con prevalencia en hombres. Aunque ha habido avances en los tratamientos actuales, la enfermedad sigue siendo incurable y los pacientes desarrollan resistencias a las terapias.
De esta manera, un equipo de investigadores del IDIVAL ha publicado un estudio en la revista Cancers que surgiere nuevas alternativas terapéuticas para la enfermedad. Este artículo, liderado por Carlos Pipaón, se titula ‘Distinct NF-kB Regulation Favors a Synergic Action of Pevonedistat and Laduviglusib in B-Chronic Lymphocytic Leukemia Cells Ex Vivo’ en el que también han participado los científicos Víctor Arenas, José Luis Castaño, Juan José Domínguez y Lucrecia Yáñez.
En este estudio los científicos demuestran que la combinación de los fármacos Pevonedistat y Laduviglusib podría aumentar la destrucción de las células tumorales de la leuceima, sin causar un daño significativo a las células sanas. Se trata de un nuevo enfoque a los tratamientos actuales que se centran en atacar características específicas de las células tumorales como la señalización del receptor de células B o la sobreexpresión de la proteína Bcl-2, que bloquea la muerte celular. Pero estos tratamientos no son curativos y tienden a generar resistencias con el tiempo.
Este equipo de investigadores ha explorado un campo menos investigado como es la proteostasis que se basa en el equilibrio entre la síntesis y degradación de proteínas dentro de la célula. En la LLC este proceso se ve alterado, favoreciendo la producción de proteínas que estimulan el crecimiento tumoral y la degradación de aquellas que podrían frenar este crecimiento.
El estudio ha revelado que Pevonedistat potencia el efecto de Laduviglusib, un inhibidor que ya había mostrado potencial para inducir la muerte de los linfocitos B leucémicos. La combinación de ambos fármacos parece actuar de manera sinérgica atacando selectivamente las células tumorales y minimizando los efectos adversos sobre las células sanas.
Aunque estos resultados se han obtenido en cultivos de sangre de pacientes, los investigadores prevén realizar nuevos ensayos en los próximos meses para evaluar su eficiencia antes de considerar pruebas clínicas en humanos. Si los resultados se confirman, esta combinación podría incorporarse a los tratamientos actuales, ayudando a prevenir la aparición de resistencias y mejorando el pronóstico de los pacientes.