El cambio climático también supone un reto para la salud humana
Santander, 20 de marzo. El cambio climático también está alterando los patrones de transmisión de enfermedades infecciosas. Enfermedades como el dengue, la malaria y el zika, que antes eran consideradas limitadas a ciertas áreas geográficas, están expandiéndose a nuevas latitudes, afectando a poblaciones no acostumbradas a estos virus.
Además, las lluvias más intensas y frecuentes provocan inundaciones, lo que crea ambientes óptimos para la proliferación de enfermedades transmitidas por el agua. La combinación de estas amenazas pone en riesgo a miles de personas, especialmente, en países con sistemas de salud frágiles.
Este fenómeno también afecta directamente en la producción alimentaria. Las sequías, las inundaciones y las alteraciones en los patrones de lluvia afectan los cultivos, lo que provoca la escasez de alimentos y el aumento de precios. Esta inseguridad alimentaria está provocando un incremento en las tasas de malnutrición que, a su vez, debilita el sistema inmunológico, haciendo que las personas sean más susceptibles a diversas enfermedades.
Por otro lado, el aumento de fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, incendios forestales e inundaciones ha dejado a muchas personas enfrentando estrés, ansiedad y depresión. La incertidumbre sobre el futuro y la pérdida de hogares están generando un aumento significativo en los trastornos psicológicos, especialmente en regiones donde estos fenómenos son recurrentes.
En este sentido, diferentes expertos señalan la urgencia de abordar el cambio climático desde una perspectiva de salud pública, ya que también es fundamental fortalecer los sistemas de salud para hacer frente a los efectos de la problemática.
De esta manera, el cambio climático no es solo un reto ambiental, sino una crisis sanitaria global. Por ello, es importante integrar la salud en las estrategias de adaptación al cambio climático haciendo énfasis en la prevención, investigación sobre los efectos del clima en la salud y en el fortalecimiento de los sistemas sanitarios para reducir el impacto de esta crisis en la salud humana.